Nuestra psicóloga de cabecera contestará sus dudas

El psicólogo responde a...

Hace tiempo que superé la treintena y aunque vivo fuera de casa mi madre me sigue tratando como una niña y se mete en todo. ¿Cómo puedo romper este círculo vicioso?

La sobreprotección es un estilo de paternidad que muchos padres adoptan a la hora de educar y cuidar a sus hijos. Como es normal y natural, cuando uno es niño necesitamos de ellos para que cubran nuestras necesidades tanto físicas como mentales: que nos ayuden a vestirnos, que nos den de comer y de beber, que tomen decisiones por nosotros, etc. En definitiva, ellos deben protegernos y nosotros sentirnos protegidos y seguros por ellos.

Esta “sobreprotección natural” es importante porque vamos creciendo dentro de unos límites en cuanto a normas de conducta, pero en definitiva la familia tiene que transmitir a los hijos un aprendizaje para la administración de la propia libertad. Los padres tienen que ayudarte a hacer cosas por ti mismo, respetando tus actos y tu forma de pensar, y estar siempre con disposición a aconsejar.

La etapa infantil y adolescente ya la has pasado y sientes la necesidad de llevar una vida propia. A base de diálogo y comunicación explícales que la manera en que te siguen tratando se debe a una etapa que ya has pasado y que gracias a ellos eres una persona adulta y madura, que los sigues necesitando, pero ahora de otra manera. Explícales también que tu necesidad es encontrar en ellos unos padres potenciadores, motivadores y animadores de tu vida pero con las riendas de ella en tus manos y no en las suyas.

La solución no es aguantar, sino poner límites. Hazlo paulatinamente pero con seguridad y certeza, la finalidad es que poco a poco vayan comprendiendo que no pueden seguir con esa actitud y vayan asumiendo y aceptando que tú ya has crecido y no eres una niña. Las discusiones no son la solución porque solo son momentáneas y al final os sentís mal por las dos partes, y bajo el sentimiento de culpa vuelves a dejar que interfieran en tu quehacer cotidiano.

Mi consejo: Ten con tus padres una conversación larga e intensa con ejemplos sobre lo que no te gusta que ellos hagan contigo y avísales con firmeza de cómo van a empezar a cambiar las cosas. Empieza poco a poco a cambiar conductas radicalmente con ellos de tal modo que cuando hayas conseguido un pasito hacia adelante no tenga marcha atrás.

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